Franklin Castro 23 ene 2015 www.miprensacr.com IMG_20150123_093130

Por si las dudas. El editor no se dio por aludido con ninguna de las canciones de la mexicana.

Franklin Castro R.

franklindecostarica@gmail.com

Debo aceptar que para nada me agrada el afamado tema “Rata de dos patas”. Nunca bajo ninguna circunstancia me ha gustado utilizar palabras poco elegantes, pues uno siempre debe tratar de mejorar; hablar y escribir bien es parte de esa presentación personal que todos debemos cultivar diariamente. Se aprende siempre: de pie o de rodillas.

Fui una de los miles de personas que seguimos el promocionado concierto con Paquita la del Barrio, en la acertada y bien producida transmisión de Teletica. La señora tiene ciertamente un gran talento, aunque lamentablemente lo utilice para apedrear la figura del hombre. Lo miré por curiosidad, pues solo conocía de ella, la canción que minimizaba al pequeño roedor.

Pero ¡qué va!, las había más hirientes como “Pobre Pistolita” o “Dale de comer al Gato”. ¿Querrán en realidad las mujeres, que desperdiciemos esa obra maestra alimentando al domesticado felino?.

Y pensar que en realidad la mexicana no es que odie a todos los hijos de Adán. Las letras de esas canciones germinaron tras su triste vivencia con el hombre que amó. ¡Qué poder!. El susodicho ya pasó a mejor vida, pero su “obra” se escuchó en Palmares y retumbó a nivel nacional gracias a Televisora de Costa Rica.

Decía por ahí alguien en redes sociales, que la música que agrede a hombres y a mujeres es basura. Se preguntaba qué pasaría si viniera al país un masculino a cantar temas contra las féminas. Suponía una reacción inmediata del INAMU, de las feministas y ni que decir de aquella Valerín, cuyo nombre prefiero no pronunciar. Pero como era contra los hombres, ningún instituto estatal dijo nada.

Una señora de pelo cano y verbo encendido, al parecer también vio el concierto de Paquita la del Barrio. De otra manera no sé cómo se le ocurrió lanzar la ofensa verbal más lapidaria que le puede hacer una mujer a un hombre: “Le cambio lo mío por lo suyo, a ver si acaso sirves para algo” – le dijo. (Utilizó un lenguaje que no podemos reproducir aquí).

El aludido, digamos “La rata de dos patas” no pudo responder nada. Y a la señora, solo le faltó colocar las banderillas: ¿Me estás oyendo inútil?. Esto último sucedió en un lugar muy cerca del mar, pero no en una noche azul. Faltó el romance.

Un comentario en «Concierto para los de dos patas»
  1. Franklin el comentario está genial! Me he reido como cuando leo los comentarios de don Edgar Espinoza, a quien considero otro genio. Un orgullo que haya salido de la nuestra tierra.
    Gracias
    Adelina

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