Home » Opinión » DEL TRIBUNAL DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DE LA ZONA ATLÁNTICA A LOS PADRES Y MADRES DE LA PATRIA

DEL TRIBUNAL DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DE LA ZONA ATLÁNTICA A LOS PADRES Y MADRES DE LA PATRIA

El Diccionario de la Lengua Española en su vigésima segunda edición indica que “madre” es la “causa, raíz u origen de donde proviene algo” y que “padre” es la “cabeza de una descendencia, familia o pueblo”, y podemos agregar que, a nivel general, estos vocablos también hacen referencia a quien cuida, guarda y educa. Un “padre” y una “madre” pueden ejercer sus atribuciones, facultades y potestades, pero no pueden abusar de ellas; ya que, ¿de qué vale disciplinar al hijo o a la hija que los respeta?, ¿qué mensaje se envía si se sanciona a quien cumple y hace respetar órdenes y deberes?. Eso es precisamente lo que los señores y señoras Diputados han hecho con don Fernado. Han castigado a un hijo honrado e integro, a nivel personal y profesional, a un hijo que no solo les juró respetar la Constitución y las leyes de nuestro país -a lo que ellos también se comprometieron-, si no que les ha cumplido su juramento a cabalidad. Los y las señoras Diputados han pasado por alto no solo su deber de “padres y madres” de la Patria, sino su deber de funcionarios y funcionarias públicos. Los artículos 11 de nuestra Carta Magna y de la Ley General de la Administración Pública indican que todos y todas, como funcionarios y funcionarias del Estado, somos simples depositarios de la autoridad, estamos obligados a actuar sometidos al ordenamiento jurídico y debemos cumplir los deberes que la ley nos impone. Ello conlleva que nuestros actos deben ser razonados y fundamentados, respetando exclusivamente la normativa aplicable, pero nunca sometidos a intereses personales, partidistas y demás. Nadie se opone a que los señores y señoras Diputados cumplan con su deber de nombrar y/o remover a un Magistrado (artículo 121 inciso 3) de la Carta Magna), pero ese acto debe hacerse fundamentado, explicándole a la ciudadanía las razones legales y fácticas en que basan su decisión. Y ese fundamento no puede ser nunca el “dar un ejemplo”, el buscar “alinear” a otro Poder del Estado, en franco irrespeto a principios y preceptos constitucionales (artículos 9 y 154 ibídem); violentando, incluso, los principios de transparencia y publicidad que nos rigen y el derecho de la población a saber las razones por las cuales un funcionario impecable, probo y reconocido nacional e internacionalmente, no es reelegido en su cargo, cuando personas como él, son exactamente lo que necesita la función pública costarricense.

Si los señores y señoras Diputados quieren reinvindicar a la Asamblea Legislativa, que lo hagan respetando lo que prometieron, o es que se les olvida que en su momento se les pregunto “¿Juráis a Dios y a la Patria, observar y defender la Constitución y las leyes de la República, y cumplir fielmente los deberes de nuestro destino?” y que respondieron que sí juraban y se les dijo “Si así lo hiciéreis, Dios os ayude, y si no, Él y la Patria os lo demanden.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>