Una vez más, la labor conjunta del Sistema de Emergencias 9-1-1 y el Servicio Nacional de Guardacostas logran evitar una tragedia.

De acuerdo con lo reportado por el Guardacostas, a las 9:30 de la noche del lunes ingresó una alerta en la que se informaba que una embarcación con dos ocupantes había encallado cerca de Cabo Blanco, al oeste de la Península de Nicoya.

De inmediato la lancha interceptora GC 38-09, la cual se encontraba patrullando cerca de la isla San Lucas, se trasladó al lugar.

Sin embargo, debido a las malas condiciones del tiempo los oficiales del Guardacostas llegaron al sitio del naufragio a la 1:50 de la madrugada de este martes.

Cabe indicar que cerca de la medianoche, poco antes de que se les descargara el teléfono satelital, los náufragos informaron de que su yate se había hundido.

De igual forma indicaron que habían logrado sobrevivir a bordo de una balsa inflable, la cual estaba siendo arrastrada por la corriente, por lo que estaban a la deriva.

Tras llegar al sitio del naufragio, la tripulación de la GC 38-09 del Guardacostas no logró encontrar la balsa, por lo que continuaron con la búsqueda en la zona.

Al ser las 05:30 de esta mañana finalmente la GC 38-09 logró ubicar a las dos personas a bordo de una balza, la cual se encontraba nueve millas náuticas al noroeste de Cabo Blanco.

A simple vista, los dos tripulantes se notaban bien de salud y fueron identificados como Carlos Gilberto Quirós González, costarricense y Powel Rodney Scott, estadounidense, quien figuraba como el capitán del yate hundido.

De inmediato ambos náufragos fueron rescatados por los oficiales de la GC 38-09 y llevados hasta la estación del Guardacostas de Caldera, donde llegaron a las 8 de esta mañana.

Por Franklin

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