- Reconocer los signos de alerta de forma temprana permite actuar de manera oportuna y evitar complicaciones graves en la salud de los niños.
- Sólo durante las primeras siete semanas del año 2026, el Ministerio de Salud registró 1.229 casos de Infecciones Respiratorias Agudas Graves (IRAG).
San José, abril 2026. Las infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) continúan representando un reto para la salud pediátrica del país. Durante las primeras siete semanas de 2026, el Ministerio de Salud reportó 1.229 casos de este tipo de afecciones. Además, entre enero y noviembre de 2025 se registraron 37 fallecimientos en el Hospital Nacional de Niños asociados a IRAG, según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
En este contexto, cobra especial importancia que madres, padres y cuidadores puedan identificar cuándo un cuadro respiratorio, que inicia con síntomas leves, puede evolucionar a una urgencia pediátrica que requiere atención inmediata.
Aunque la mayoría de virus respiratorios se manifiestan con síntomas leves como congestión nasal, tos o fiebre, algunos casos pueden complicarse y presentar síntomas más graves como lo es la dificultad respiratoria, especialmente los lactantes y niños pequeños.
Según Dra. Jessica Gómez, coordinadora del servicio de emergencias pediátricas de Hospital Metropolitano “No todos los cuadros respiratorios requieren acudir a urgencias, pero hay signos claros que indican gravedad. La dificultad para respirar, el hundimiento de las costillas, aleteo de la nariz, cambio de coloración labios pálidos o azulados o un niño excesivamente decaído son señales que no deben esperar y requieren valoración inmediata.”
¿Cómo identificar una urgencia pediátrica por virus respiratorio?
Desde Pediaclinic, unidad pediátrica especializada del Hospital Metropolitano, se recomienda prestar atención a los siguientes signos de alerta:
- Dificultad para respirar: respiración rápida, agitada, con silbidos o hundimiento de las costillas al inhalar.
- Fiebre persistente o muy alta: especialmente en menores de 3 meses o que no cede con medidas habituales.
- Decaimiento extremo o somnolencia: cuando el niño está inusualmente irritable, poco reactivo o presenta debilidad marcada.
- Rechazo a líquidos o alimentos: el niño que no puede o se le dificulta alimentarse puede evolucionar a deshidratación rápidamente.
- Cambios en la coloración: labios o uñas azuladas o pálidas, lo cual puede indicar falta de oxígeno.
Adicionalmente, se recomienda no automedicar a los menores y consultar siempre con un profesional de salud ante cualquier duda, especialmente si los síntomas empeoran o no muestran mejoría con el paso de los días.
“Los padres suelen dudar sobre cuándo acudir a un servicio de urgencias. Entender la diferencia entre un resfriado común y un cuadro que puede poner en riesgo la vida del menor puede marcar una diferencia en la atención oportuna y evitar complicaciones en la salud de los niños”, agregó la Dra. Gómez. Pediaclinic hace un llamado a madres, padres y cuidadores a priorizar la atención oportuna ante signos de alarma en menores, recordando la importancia de acudir a servicios de urgencias donde los pacientes sean valorados por médicos pediatras, lo que facilita una atención adecuada desde el primer contacto.
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