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Adiós a un corazón rojiamarillo

Franklin Castro 23 ene 2015 www.miprensacr.com IMG_20150123_093130

Franklin Castro R.

franklindecostarica@gmail.com

Otra despedida sin anunciar. Mis últimas columnas han sido dedicadas a personas que se han ido y que de alguna manera han marcado parte de mi historia en la comunicación. Hubiese querido escribir sobre otros temas, pero la realidad me lo impide, pues no puedo dejar pasar la partida de otro amigo de la radio.

Hace algunos años Radio Victoria, la emisora de los heredianos, que transmite en los 1180 Khz de la amplitud Modulada A.M., tuvo una repetidora en Puntarenas, con la cual cubría con gran potencia la región peninsular. La descubrí en mis constantes recorridos por el dial y entre los programas que más escuchaba estaba Radar del Deporte, que se transmitía por las noches de toda la semana.

Su director Víctor Manuel Garita Salas, quien también era el narrador de los juegos del Herediano y quién lamentablemente falleció cuando el calendario llegaba al 15 de julio 2015. Recuerdo que a don Víctor le pedí la oportunidad de “matar fiebre” en aquellos años en que apenas comenzaba a tomar el micrófono.

Como estaba en una zona alejada y por la cual había poco interés mediático, tomé la decisión estando en el Colegio Técnico Profesional Agropecuario de Paquera, de comenzar a llevar estadísticas del fútbol de la primera división de Costa Rica. Eran los tiempos en que todos llevábamos con orgullo el uniforme azul celeste.

Así desde un teléfono público en San Rafael de Paquera, el único método de comunicación que había en el pueblo, yo intervenía en el programa una o dos veces por semana. Era todo un placer poder transmitir y saber que podía llegar a la audiencia porteña y herediana. Ya para entonces había tenido experiencias en las emisoras Nacional y Puntarenas, cuando esta última estaba en el pacífico.

En tiempos más recientes coincidía con don Víctor cuando Herediano jugaba en Puntarenas y yo asistía haciendo notas para La Nación. Se fue un amigo de la radio, alguien que compartía esa pasión por la comunicación. Alguien que sin conocerme personalmente me dio el micrófono y el empuje para seguir adelante. Gracias don Víctor. Y adiós a un corazón rojiamarillo.

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