Franklin Castro Ramírez

franklindecostarica@gmail.com

23 de julio 2012.

Cuando la persona se vuelve intolerante a la crítica, se encierra en un círculo que lo daña a sí mismo. Pero cuando ésta ocupa un cargo de elección popular o de servicio público, se afecta también a la sociedad, pues se está navegando contra la corriente: la democracia está cimentada sobre la libertad de expresión y resulta involutivo, que en estos años existan líderes que no acepten a quienes opinan diferente.

Solo los dictadores deben temer a la crítica. Por eso definitivamente cuando ello sucede, estamos frente a un retroceso que debemos erradicar. Los ciudadanos y los medios de comunicación tenemos el derecho universal de expresarnos y de emitir criterios respecto a nuestros gobiernos nacionales y locales sin ser perseguidos por ello. La gente debe pedir cuentas, cuestionar y criticar con respeto. El funcionario público, debe responder sin ser represivo.

En un estado de derecho como el nuestro, no se concibe que la gente se vea amenazada por emitir sus criterios. Recientemente a raíz de una crítica realizada en radio, respecto a un acuerdo municipal en Paquera, algunos llamaron a Pablo Aguirre, director del programa Balón y Ciencia de Radio Centro, para solicitarle que me sacara del aire (así me lo informó él mismo). O sea, la única opción que se les ocurrió fue el silencio, la mordaza.

Se presentó una moción para solicitar al Tribunal Ambiental que realizase una inspección a la Isla Tortuga. La gran mayoría votó en contra, con lo cual abiertamente se oponían que la entidad estatal acudiera al sitio. Nosotros informamos de la situación y mencionamos quienes votaron en contra, pedimos la justificación del por qué lo hicieron y ello bastó para que algunos se molestaran. Hasta donde sabemos, un puesto municipal no nos vuelve sagrados.

Lo que sería normal hacerlo contra la Presidenta, sus ministros, los diputados o en cualquier poder de la meseta central, en Paquera resultó ser un pecado monumental. Tras lo sucedido me parece que estamos ante una situación alarmante. El electorado debe pensar bien las cosas y es necesario que se preocupen por conocer todas estas situaciones, pues no puede ser que se tema a la crítica y a quienes opinen diferente. ¿Faltará madurez política?.

Yo insto al ciudadano a que se acerque a las sesiones municipales y escuchen a sus líderes, dense cuenta cómo piensan, cómo votan, cómo reaccionan ante una opinión disímil. Merecemos dirigentes abiertos, necesitamos evolucionar, con políticos que se preocupen por lo que realmente es importante y nunca, que se desgasten en perseguir a opositores y sus críticos. Al final, nadie los obligó a ocupar un puesto. Entonces, ¿por qué tanto brinco, si el suelo está parejo?.

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Por Franklin

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