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La soberanía del divorcio

Franklin Castro R.

franklindecostarica@gmail.com

De septiembre conocíamos que era la época en que más nacimientos se presentaban, por aquello de que en las fiestas decembrinas el amor fluía a raudales y los encargos a la cigüeña aumentaban en medio del jolgorio, los regalos y el verde – rojo de la navidad. Quizás la ternura del niño recién nacido, inspire a las féminas a dar el paso hacia la maternidad y de ahí que el placer produzca sus frutos.

Tras la escalada de inicio de año, por ahí en febrero, cuando el festejo termina, algunas chicas se lamentan en medio de los antojos o la desaparición en algunos casos del futuro padre, que ante tal noticia se desvanece como fantasma. La lección: En la vida las decisiones hay que tomarlas concientemente, pues la algarabía puede llevarnos -a hombres y mujeres- a cometer imprudencias: deleitables si y mucho, pero también muchas veces con desenlaces infortunados.

Septiembre es el mes de la Patria, eso está muy claro pues se festeja el aniversario de nuestra Independencia y por supuesto, debemos celebrarlo. Recientemente leía un comunicado del Tribunal Supremo de Elecciones TSE, en donde se informaba que en 2011, se inscribieron más de 12 mil divorcios. Lo curioso es que la mayoría de ellos se dieron en el noveno mes del año.

Con relación a eso, pareciera que los aires de la independencia empujan con fuerza en septiembre y tocan hasta los cimientos del matrimonio, a tal punto que los cónyuges quieren libertad y por ende des-anexarse de la que románticamente llamamos media naranja. Bueno, -con el tiempo en cada vez más casos- el azúcar se desvanece y el paladar percibe el ácido del limón, que escondimos celosamente durante el cortejo.

Otra particularidad interesante es que en los matrimonios (25.021 dijeron sí en 2011); los civiles casi triplicaron a las Católicos, es decir, como que la gente no quiere compromisos con el de Arriba o bien no están seguros, de con quien se unen, pues temen prometer aquella frase de “hasta que la muerte nos separe”. Las palabras que no se dicen, pero que muchas veces se da en la práctica son “hasta que una tercera persona se interponga”.

Y aunque los registros digan que las separaciones legales tienen mayor presencia en el mes de los Desfiles Patrios, lo cierto es que las rupturas sentimentales se dan en cualquier época del año y lo más triste de todo es que como en la mayoría de los sucesos del corazón, el último que se entera es el afectado. Definitivamente, fieles de verdad, quedamos pocos… si usted lo es, únase a nuestro club y no se divorcie.

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