Franklin Castro R.

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Aún existen en el mundo, lugares en donde los ciudadanos no pueden expresar sus pensamientos y son esclavos del silencio. Dios, el gran Hacedor del Universo y de cuanto existe, nos dio voz para que la pudiéramos utilizar. Criticar a nuestro Padre Celestial sería una blasfemia, pero hacerlo con el resto de la humanidad, no está vedado; es un derecho universal al que jamás debemos renunciar.

Dios es límpido, mientras que los seres humanos no estamos ajenos del pecado. Ni siquiera aquellos que pasan horas metidos en las iglesias o leyendo el Sagrado Libro (manoseado por muchos a su conveniencia). Qué satisfacción da como comunicador, proveerle voz a la gente para que exprese sus criterios. En ese sentido hemos estado avocados, tanto en este medio, como en la radio y otros, a los que representamos.

En Venezuela, Nicaragua, Cuba y otras naciones, los ciudadanos que se expresen en contra de las acciones de sus gobernantes, son perseguidos y descalificados. La libertad de expresión no existe a plenitud y quienes tienen el poder pueden hacer y deshacer a su antojo. Aquí en nuestro país, los medios denuncian irregularidades en el servicio público, algo complicado en el país de Chávez.

Durante nuestras anteriores ediciones, hemos abierto las posibilidades para que el pueblo pueda expresar lo que percibe de sus líderes. Obviamente, hay una minoría en puestos de poder que se resisten a las críticas, lo cual refleja falta de preparación y capacitación para ocupar los lugares asignados. Pues cerrarse a los señalamientos, es creerse dueño absoluto de la verdad, lo cual es totalmente irreal y arrogante.

La única forma de extraerse del escrutinio público, es mantenerse al margen de los puestos de liderazgo y desterrarse voluntariamente en la montaña, cual ermitaño aislado del orbe. Pero pese al panorama no todo está perdido, se puede mejorar o dar el paso al lado, para que otros asuman el rol que corresponde. Hay mucha gente capaz y con la madurez suficiente, para emprender el camino.

En ese sentido espero que en 2012, nuestros líderes crezcan y que utilicen esas energías anticríticas, para luchar por el beneficio de las comunidades y sus habitantes. Como exponía en mi anterior columna, hace falta mucha gestión. Pero mientras existan prójimos que se crean “intocables”, será difícil lograrlo. Nuestro papel y el suyo es ser vigilante: tu voz vale, no permitas que te callen.

Por Franklin

Un comentario en «Tu voz vale»
  1. Hola Frankin, algunos de los vecinos del Relleno me han buscado para ver qué se puede hacer con el escándalo de provocado por la Naviera Tambor todas las noches desde las diez de la noche. Algunos vecinos me dicen que han interpuesto denuncias ante el Ministerio de Salud de Jicaral pero nada ha sucedido y la verdad es insoportable la contaminación acústica. Si te interesa tengo algunos vídeos para constatar las denuncias, bueno espero tu respuesta a estas inquietudes.

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