Franklin Castro R.

miprensa@ovi.com

Mi anterior columna “Los nublados del amor”, levantó suspicacias sobre lo que me motivó a escribirla. La razón –les aclaro-, no fue por sucesos propios, sino más bien por las ambivalencias sentimentales de una joven amiga que me sugirió el tema. La fémina en cuestión, una beldad de estilizada figura, lo tiene todo en la vida (o casi), pero al parecer en cuestiones del corazón, su suerte no ha sido la misma.

Y bueno no me podía negar, aunque de hacerlo, tampoco significaba que iba a tomar acciones en mi contra. En fin, retomaremos el tema más adelante. Termina el 2011 y siempre es bueno realizar una valoración de lo que ha sido y lo que nos espera del siguiente. El año pasado para estas épocas estábamos llenos de promesas, pues en diciembre se celebraban las votaciones para elegir las autoridades municipales.  

Los distritos de Paquera, Lepanto y Cóbano, ubicados en la parte sur de la Península de Nicoya, en territorios administrados por Puntarenas, sufrieron en demasía en el invierno 2011. La temporada lluviosa fue atípica, pues aunque recibimos muchas precipitaciones, se concentraron durante un temporal que nos hizo mucho daño, algo parecido a lo acontecido en octubre 2008.

Comunidades como San Rafael de Paquera, han quedado gravemente flageladas en cuanto a su acceso se refiere. Ver aquel puente falseado, aún utilizado, da tristeza. La ruta nacional 160, que incluye en su trayecto Paquera – Río Grande – Gigante – Playa Naranjo, es una muestra real del olvido de un Estado, que sí se esmera en aumentarnos los impuestos (Plan Fiscal), pero que no nos restituye lo que merecemos.

En mi labor de comunicador, he abordado el tema en reiteradas ocasiones y aunque han aparecido promesas de pavimentación, las mismas se han esfumado, pero de seguro volverán a aflorar, en cuanto se acerque la nueva campaña electoral. Lo malo es que como novias enamoradas, seguimos creyendo que nos van a bajar la luna y las estrellas y continuamos eligiendo a los mismos y luego si te vi, no me acuerdo.

Al respecto, creo que la península está sumida en una crisis de dirigentes. Hacen falta aquellos que luchen por nuestras necesidades. Hace falta líderes que le exijan al Gobierno resultados, que sean valientes y que sepan representar los intereses de todos. Pero qué hacemos con políticos que se menguan ante los diputados de la zona o se desvanecen ante la figura de las autoridades del Estado.

Nuestras comunidades merecen estar mejor, pero es ficción que con más impuestos lo vamos a lograr. Hace falta mucha gestión, pero para lograrlo se necesita tener los conocimientos fundamentales, pero ante todo, no tenerle miedo a los retos y a la confrontación con quienes tienen el poder. Cada pueblo tiene lo que merece y de usted, depende que tengamos dirigentes y políticos que sepan cumplir su papel. Demos el paso.

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