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Que este sea nuestro año

Franklin Castro Ramírez

franklindecostarica@gmail.com

Iniciamos un año con la terminación cabalística de 13, una cifra que es conocida como de mala suerte, pero que en la realidad pienso… es solo eso, un número. Esperamos que tengamos un buen 2013, pues como personas y sociedad debemos buscar el progreso en todo sentido. En el aspecto político ya se perciben los aires de campaña y en lo local deseamos crecer y nunca sumirnos en el estancamiento. La península no merece eso.

Las entidades municipales deben mejorar, pues su percepción ante la colectividad es que la mayoría son ineficientes, una fama que se han ganado por cuenta propia. Hace falta revisar sus logros (si lo hay), informar fluidamente de las acciones que se hacen y rendir cuentas sin estrechar el ceño. Si una entidad municipal se percibe solo porque recauda tributos y no por su productividad, entonces ¿cuál es el sentido de su existencia?.

Por otro lado considero muy acertada, la labor que realiza la Contraloría General de la República. Creo que los recursos municipales deben ser manejados con excesivo control y con cuentas límpidas para todos. Me parece que los ciudadanos deben acercarse más a sus municipios, participar como oyentes en sus sesiones que son públicas y externar sus opiniones, emitir criterios, críticas y solicitar informes de lo que consideren que necesitan saber.

Lamentablemente hay cierto temor a hacerlo, pues algunos servidores públicos creen que son intangibles o reaccionan visceralmente ante la mínima crítica. Los hay hasta los que piensan que los fines justifican los medios y eso, con los recursos públicos – no es así de ninguna manera. Por eso es tan importante que existan los entes fiscalizadores. Un líder que escucha, que da cuentas, que responde sabiamente las críticas y acepta sus errores puede mejorar.

Pero aquel que se encierra en su egocentrismo, que exhibe conductas vengativas o de persecución contra sus adversarios o quienes manejan diferente verbo, se retrata a si mismo como un líder involutivo, que al llevar a cabo su trabajo exterioriza su incapacidad de gestión e intolerancia hacia la conciliación de criterios disímiles, vengan de donde vengan. Esas actitudes hunden a las comunidades en el subdesarrollo. Por eso aplaudimos que la campaña política arranque desde ya y que afloren nuevas ideas y así, se marchiten aquellas que ya no sirvan.

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